
Rudolf Steiner
(1861-1925)
Rudolf Steiner
Cada tanto aparecen en la humanidad personalidades que, por su desarrollo superior, logran implantar en la cultura nuevos impulsos que le hacen dar un paso adelante. Sin estas personas, todo progreso sería impensable, ya que a través de su accionar se incorporan fuerzas del futuro que pueden transformar la realidad del presente. Son el “inicio” de algo nuevo. De ahí también el término “iniciado”. Son portadores de un nuevo comienzo. Rudolf Steiner fue alguien así.
Nació el 27 de febrero de 1861 en lo que hoy es Austria, por entonces el sudeste del Imperio Austro-Húngaro, en el entorno de una naturaleza aún intacta. Hijo de un empleado del ferrocarril, su familia llevaba una vida muy simple, hasta pobre, de costumbres austeras la que sumada a un entorno natural lleno de vida, silencio y paz facilitaron a Steiner el despertar y madurar de sus facultades de observación de la realidad física de los fenómenos, así como de su realidad anímica y espiritual. Comprendió que las ciencias naturales explican científicamente los fenómenos que se perciben por medio de los sentidos, pero no explican los fenómenos suprasensibles que para él eran tan visibles como los primeros. Comprendió asimismo que toda realidad presenta un lado espiritual que causa y explica el aspecto físico, y que éste sólo es comprensible si se accede a lo “no visible”. Pero, ¿cómo unir ambos? ¿Cómo formar una disciplina o metodología científica de lo “no visible” que fuera compatible con las ciencias naturales? Halló en la geometría una primera respuesta, ya que a través de ella se hacen visibles en formas geométricas realidades que sólo viven en el plano del pensar o plano espiritual. Profundizó sus conocimientos de ciencia natural graduándose primero en el secundario técnico y luego en la Escuela Técnica Superior de Viena. Finalmente obtuvo el doctorado en filosofía en Rostock, cerca de Berlín.
En sus libros sobre la Teoría del Conocimiento y la Filosofía fundamentó su propia teoría del conocimiento de la realidad suprasensible o metafísica y su postulado fundamental en este ámbito: la inexistencia de límites para el conocimiento. Con esto superó las barreras psicológicas y filosóficas de Kant y sus seguidores. Una vez fundamentado científicamente el conocimiento espiritual, Rudolf Steiner surge ante el mundo como el maestro espiritual de nuestra época. Parte de la realidad espiritual, anímica y física del hombre como “imagen” de la realidad espiritual, anímica y física del universo para desarrollar Antroposofía, ciencia espiritual que explica tanto al hombre como al universo desde distintos puntos de vista y en cada uno de sus componentes, su génesis, su presente, su futuro. La “herramienta” o “equipo” para la investigación espiritual es el hombre mismo, y Rudolf Steiner señala los caminos de autoeducación y desarrollo que cada ser humano puede recorrer en libertad y con plena responsabilidad individual sin depender de persona alguna.
De la obra de Rudolf Steiner parten los impulsos renovadores para todos los ámbitos de la cultura: la filosofía, la medicina, las ciencias sociales, la agricultura, la pedagogía, las artes. Suma a estas últimas el arte de formación del habla y el arte del movimiento o Euritmia.
En la reunión de Navidad del año 1923 celebrada den Dornach, Suiza, Rudolf Steiner preside la constitución de la Sociedad Antroposófica General donde hoy está ubicado el “Segundo Goetheanum”. En esa oportunidad se crea la Escuela Superior Libre para la Ciencia Espiritual que dentro de la Sociedad Antroposófica General constituye su núcleo propiamente espiritual o esotérico.
Rudolf Steiner murió en Dornach el 30 de marzo de 1925